lunes, 25 de octubre de 2010

Las deciciones de una vida

Esta bien respira, solo respira. Vamos pequeña cobarde solo un día más y ya se abra acabado.

Era lo que pensaba mirando de frente la la enorme entrada de mi trabajo ese frío viernes de enero. Una tormenta se asomaba en el cielo y  prometía lluvia y yo había aprendido en los apenas ocho meses que llevaba en Bangor, Main, EE.UU. que tendría que haber traído un paraguas. Sin embargo como tanta otras veces me lo habia dejado al lado de la puerta de mi casa. Me resigne a mojarme esa noche cuando saliera, me corri el cabello de mi cara y me encaminé hacia la entrada del personal.

No era que no me gustaba mi trabajo en realidad me gustaba, era lo único que me gustaba de mi vida, bueno a decir verdad era lo único emocionante que tenia en mi vida en ese momento. Había dejado todo atrás,no podía dejar de repetirme de eso, estaba tan tranquila que a veces hasta me dejaba arrastrar por lo poco que ahora tenia. Me había escondido en el ultimo lugar del mundo, si se le podía llamar asi, pero eso era para mi un rincón para esconderme, con la esperanza de empezar de nuevo cuando volviera a la luz, me odiaba por mi poca valentia para enfrentar los problemas de mi vida.

Pero ese era el ultimo dia de trabajo por esa semana y luego podria volver a esconderme a mi casa, mi casa, la unica que encontre que yo podia alquilar con el sueldo que ganaba como enfermera en el Eastern Maine Medical Center. Había pasado una época en la cual recién empezada a trabajar que tuve que pagar por derecho de piso que no podía literalmente volver a mi casa por cumplir las guardias de cualquiera que se le antojara tomarse ese día libre. Ya no, me había impuesto o en realidad me habían impuesto un horario sólido de ocho horas diarias con una sola guardia semanal y esa semana tuve la suerte de que no me tocara fin de semana.

Me tocaba urgencias y yo no podía esperar otra cosa que no fueran accidentados de transito esperando por ser cosidos por la única persona que no podía darle lata a los médicos con su incesante charla ya que no sabia hablar muy fluido en ingles y no me gustaba equivocarme o trabarme hablando mucho.

Atravesé las puertas corredizas con la misma fuerza impuesta por mi misma de todos los días dispuesta a que este días terminara pronto y me dirigí a los camerinos con rapidez saludando con una sola palabra a todo aquel que me encontrara en el camino y que todavía me saludara aunque sea por cortesía. No sabia porque pero varias compañeras me habían tomado antipatía desde que el doctor Cristian Halec me había invitado a salir y yo había aceptado. Por nada en especial era solo que hacia poco que recien llegaba, no conocia a nadie y él era el único que me parecio lo suficientemente decente, aunque la experiencia de las otras enfermeras me decian lo contrario, conmigo siempre fue bueno.

La verdad es que no le dije que si de buenas a primeras, solo porque queria agradar, y sabia que empezando a salir con los médicos no eera una buena opción. Fue solamente después de un tiewmpo que me di cuanbte que lo mismo hablaban de mí asi que me dije porqué no.Cristian era alto, de cuerpo bien trabajado y bastante apuesto. De piel oscura que siempre resplandecia como recien lustrado.

De donde yo venia no era muy usual encontrarme con gente de ese color y solo por eso me llamo la atención. Tuvimos un par de salidas informales donde me presento a varias chicas que ya trabajaban en el hospital, todas me aborrecieron menos una, Edith, era igual que yo,  sencilla y un poco tímida y al igual que yo infortunada en el amor. Pero yo queria cambiar mi vida, mi forma de ser , estaba segura de que si seguia asi no iba a llegar a ningun lado. Por eso me dio lo mismo que pensaran cualquier cosa de mí, por primera vez en mi vida.

Algo que tenia en mi naturaleza conceder a lo que los demas me dijieran, no tomar decisiones, solo para evitar los problemas,  y casi siempre que tomaba una me arrepentía de haberlo echo, porque la mayoria de la vaces terminaba haciendo cosas que no queria. Como venir a trabajar aquí, y por último salir con cristian.

Después de un tiempo de estar saliendo, como todo novio que tuve en mi vida empezó a hacer lo mismo ,arrastrarme, como un leño que deja caer a un rio para que este lo lleve por el resto del camino sin esfuerzo alguno. Me sentia bien con él pero sentia que me estaba metiendo otra vez en lo mismo. Otra vez yo no elegía lo que sucedería sino al contrario las cosas me sucedian y yo aceptaba sin pensar en lo que yo realmente queria.

Las primeras impresiones de las cosas se fueron pasando y otra vez empezé a sentir la monotomia de mi vida. Mi trabajo comenzo a parecerme irritantemente aburrido, mi casa era demasiado callada y me sentia sola. Increíblemente sola. Empezé a soñar con otrs vida una más emocionante, con brillo, llena de sonrisas y amor. Siempre hacia lo mismo hasta que llegaba el dia en que decidia que  queria y mas la vida que llevaba en mi cabeza que la que tenia en ese momento y entonces ocuuria una de dos cosas o huia de ella y empezaba de nuevo o lo que usualmente ocurria era que ponia automatico y dejaba que las cosas pasaran sin importanrme nada mientras yo vivia una vida de fantasia .

Cristian después de un tiempo me habia propuesto mas o menos un noviazgo serio y me encontre aceptando de nuevo a lo que los demás querian. Era frustrante pero yo era muy cobarde, y no podia decir que no al único que me acompañaba en mi ahora solitaria vida, si perdia eso entonces iba a estar realmente sola.

Fue por eso que empezé a alejarme despacio de él. Lo queria y no queria hacerle daño. Hacia ya tiempo que no saliamos y ahun asi  él no dejo de insistir en lo del matrimonio. Sabia que yo iba a terminar aceptando, era solo tiempo y un poco de esfuerzo de su parte. Como dije estaba en mi naturaleza no decidir sino dejar que los demás decidieran por mi.

 Por eso era tan buena en mi trabajo, siempre hacia exactamente lo que me decian y nada más. Y fuepor eso queempezé a darme cuenta que era otra vez un titere de mi destino y sin posibilidad de cambiarlo. Mi trabajo empezó a sentirse sin valor otra vez para mi y era una verdadera tortura algunos dís terminar las horas del día.

Cristian se dio cuenta de mi distanciamiento y me dijo que lo pensara, que mientras él haria todos los arreglos. Nuevamente no podia elegir y eso me entristecia de sobremanera, pero que podia hacer, era solo cuestion de tiempo para que aceptará mi inevitable destino y para que demorarlo mientras antes mejor. Sabia que estab siendo un poco hipócrita con mis pensamientos. Sabia que luego de un tiempo me gustaría la idea y terminaria siendo feliz y si no aceptaba iba terminar muy desdichada y arrepentida por Haber tomado una decisión. Asi era lo mejor, si esto era lo que tenia que suceder , bueno a ponerle una sonrisa a la vida.

 Si en serio hubiera querido cambiar mi vida en esos momentos lo hubiera echo era muy facil en realidad. Solo bastaba decirle que si a qualquiera de esos señores que me habian invitado a salir, y asi alejaría a Cristian. Pero eso suponia decisión de mí parte.

Nunca he sido coqueta en realidad. Al trabajo asistía de ambo que me cambiaba por otro de color uva para usar dentro del hospital y yo sé que no son favorables para mí por son muy grandes para talla. Tampoco me pintaba como mis compañeras y siempre usaba y el pelo en rodetes. Peinado del cual todas hacían comentarios desde que llegue: “que se cree Mickey Mouse” o “ahí viene Pucca” pero yo tengo el pelo ondulado y siempre muy largo hasta la cintura y tenerlo suelto no era una opción a no ser que quiera terminar suturando a una persona con un pelo mío dentro.
Me mire en el espejo vi que debajo de mis ojos celestes tenia unas marcadas ojeras señal de cansancio de viernes o tal vez ya me empezaba a cansar la propia rutina de mi vida. No había nada que pudiera hacer con eso. Resignada puse mi MP4 en el bolsillo, los auriculares en mis orejas, las lapiceras en el otro bolsillo.

Ø      listo - me dije a mi misma - a comenzar el día

La recepción estaba repleta de gente, me costo entrar detrás del mostrador para encontrar la foja de designación de ala y allí encontré como siempre mi día detallado de pies a cabeza.

Ø      Milena!!! Una de las chicas me llamaba antes de que pudiera saber cual me agarró del brazo y me llevo a la zona de almacenaje de descartables -necesito que me hagas un favor enorme, un chico ese del que te Hable ayer- yo asentí aunque no recordaba que me había dicho durante el almuerzo supuse que era de él- me invito a ir al cine esta noche y justo me toca guardia yo se no tenes nada que hacer esta noche me podes cubrir

Auch toda la fuerza mental que había tomado pensando que esta noche ya estaría en mi casa y no saldría por lo menos durante tres días se desvaneció

Ø      no me podes decir que no, yo te he ayudado varias veces

Y eso era verdad Edith era una de las pocas chicas que simpatizaba conmigo, me había ayudado enseñándome las palabras en ingles que yo no entendía o no sabia. Mire el techo. No podía creer lo que estaba pasando, yo añorando volver a mi casa y la única amiga que había cosechado en este tiempo me pedía que me quedara ocho horas más. Sabia que si me negaba podía llegar a odiarme por unos cuantas semanas al menos y yo no quería eso era con la única que compartía almuerzo

Ø      Por favor!!!! En serio me gusta este chico y creo que esta ves viene en serio si todo sale bien yo pronto voy a tener novio y no te voy a molestar más con mis eternas charlas de hombre pesados y babosos. Por favor, por favor!!!

Vaya esa si que era una promesa interesante. Baje mi cabeza y como un suspiro creo que me dije a misma

Ø      esta bien ocho horas mas

Mi amiga estaba que daba saltos por todo lugar y casi se golpea con estante. Salimos del pequeño cuarto su cara la cubría una sonrisa esperanzada y yo deberás esperara que este nuevo amor de ella no le dejara un corazón roto y poca planta en su cuenta bancaria como tantos otros lo habían hecho.

Los hombres no son de fiar si lo sabia yo, uno les da el corazón y ellos te lo rompen , te decepcionan . La mayoría de las personas con las que yo habia salido me habian dejado, por una u otra cosa llegue a pensar que habia algo malo en mi. Pensaba que si hubiera hecho algo mas los pedria haber retenido a mi lado.Después de un tiempo me resigne a mi destino y empeze a cambiar mi manera de ser, empeze a comportarme como ellos querian que me comportara, a hacer lo que ellos decidian que era lo mejor para mi. Mi manera de vestir era facil de arreglar si a ellos les gustaba o les desagradaba en algo, lo mas difícil era cuando no les gustaba mis amistades o como sucedió una vez mi familia. Fue el noviazgo mas corto que tuve, porque a ellos no los podia cambiar solo por el hombre que tenia a mi lado. Es raro ver las cosas que a los hombres los haces sentir inseguros como por ejemplo la manera de una de mirar otros hombre o de hablarles de otros hombres, el movimiento de caderas al caminar, las cosas que estudias o con quien estudias. Yo lo cambiaba tod me tiraba de cabeza apostando todo por ese nuevo amor, esperando el vivieron felices para siempre con cualquiera de ellos. Apostaba todo a esa nueva relación con tal de ser feliz pero aun asi me dejaban, era inevitable.

La mayoria de mis novios me dejaba por inseguridad. Creian que yo los engañaba o que les mentia, aprendí algo mientras más les daba más querian y cuando querian algo que me era imposible darles era cuando explotaba todo. La relación se empezaba a sentir forzada en esos momento porque en algun momento me cansaba de otorgar todo. Si yo queria hacer algo diferente a los que ellos querian era el fin. Nunca pude cambiar eso que hace que los hombres se sintieran inseguros conmigo. Y tambien hubo algunos que llegaron a sentirse tan seguros que me terminaron engañando creyendo que tambien les iba a otorgar un perdón lleno de lagrimas y esperanzas. Tan equivocados estaban que terminaban enojandose conmigo por no perdonarlos, era a veces hasta risorio. Pero nada gracioso para mi, porque cada una de esas veces no solo sentia que el desamor que me dejaban sus durar palabras y dolor de la perdida sino tambien me sentia exprimida por dentro. Era como si mi cajita de posibilidaes quedara vacia y yo no enetia que más podria a ver echo para evitar volver a quedarme sola. Agotaba todo y siempre volvia a lo mismo.  Por eso yo había decidido no enamorarme mas de nadie más, no mas desencantos ni corazones rotos, tuve trece novios  en mi vida a los cuales amé con todo mi corazón y eso era fue exactamente lo que ellos se encargaban de romper. Si salia con Cristian era solo por compañía, no podia decir que lo amara, estaba convencida que eso llegaría con el tiempo. Después de un tiempo me reconciliaria con mi suerte y amaria a la persona que este a mi lado sin hacer preguntas y me dejaría llevar y conducir por mi vida, y seguro que seria feliz.

Afuera había empezado a llover. Gemí por dentro eso significaba mas trabajo. Gente imprudente que siempre tenia mucha prisa andando rápido por las calles teniendo accidentes solo para complicarme el día... Aun más
Aumente el volumen de mi MP4 mientras miraba a mi amiga cambiar nuestros horarios y atrás de ella toda la gente esperando por ser atendida. Suspire, un hombre gordo a mi lado me miro. Bueno a trabajar.

El frenesi del trabjo es bueno hasta cierto punto, de eso yo estaba seguro, habia días que no podía ni almorzar y los agradecia porque la mayoría de ellos pasaban sin darme cuenta. Siempre que habia mucho trabajo era una carrera contra reloj para poder lograr todo dentr de mi horario, en cambio cuando estab todo tranquilo no podia dejar de contar las horas para irme a casa. Era coo si el tiempo se burlara de mí y empezara a ir más lento alejandome un poco más de la tranquilidad que sentia cuando estaba segura en mi casa. Siempre era algo lindo andar sin tenr que pensar en algo que hacer durante ese tiempo porque todo ya estaba pautado antes de empezar, pero el agotamiento que eso me dejaba no me dejaba hacer nada más que eso, mi trabajo. Me daba rabia de solo pensarlo, que lo unico que hacia me dejaba con un sentimiento de pesadez en todo mi cuerpo pero a la vez me daba miedo dejar de hacerlo porque entonces no haria nada y entonces que haria que las horas corrieran rapido para mí.

Pero los dias como hoy que estaba agotada de una semana pesada por más que tenia mi día lleno no podia dejar de pensar que no solo tenia que terminar mis horas si no tambien cubrir a mi amiga y para agregarle algo más seguro que tenia que ver a Cristian. No era algo malo, no me dejaba de repetir para mi misma, solo que no me sentia con animos de tener que ser cariñosa con él por lo menos no hoy. El día no terminaba nunca ya estaba cansada y solamente habían pasado las primeras ocho horas. Solo falta la mitad pensé, eso me animo un poco solo un poco. Mientras almorzaba había visto como mi predicción se había vuelto cierta. Una madre que reacogía sus hijos de la escuela había atropellaba a una persona que no la había visto por ir debajo de su paraguas muy ocupado de mojas su traje, Un auto que había resbalado en el asfalto mojado había chocado otro auto que estaba esperando la luz verde del semáforo, una viejita que se había caído en la acera seguramente se había resbalado pero no había nada que me lo confirmara. No importaba yo sabia que este día todo lo vería negro como el color que seguramente tenia el cielo ahora.

El almuerzo me toco sola. Cristian estava ocupado y Edith ya se habia ido. Eso era bueno, hoy no habia amanecido con el mejor de los humores y solo queria soñar con otra vida en otro lugar, tal y como lo hacia antes de llegar aquí. En realidad una de las cosas que me hizo venir era la esperanza de encontrar esos sueños acá. Era una de las cosas que disfrutaba más

Cuando termine de almorzar me fui a mi siguiente caso. Era una de las personas que iban en el auto que esperaba la luz verde. Desafortunado seguro que iba a su trabajo. Pesimismo iba a ser el sinónimo de mi vida ese día. No sabia porque lo habían llevado a una habitación individual la carta decía solamente una cortada encima del ojo izquierdo y una lastimadura en su muslo izquierdo que requería sutura y el resto no era nada grave. Seguro que había pedido una aislamiento o era una persona importante. Lo ultimo era improbable, de las personas importantes se encargaban los médicos pero a decir verdad ese día estábamos recargados.

Cuando llegue a la habitación había dos personas en la puerta que me miraron raro. Era un hombre moreno alto y otro rubio de porte que podría ser hermoso solo que parecía muy incomodo o enojado por algo.

Ø      Usted es la enfermera?- me pregunto el rubio detrás de unas gafas oscuras y yo casi me reí. Idiota si no fuera enfermera para que tenía un botiquín en la mano e iría vestida de ambo.
Ø      Si yo soy la enfermera Cruz, vengo a atender el paciente, luego vendrá el doctor para darle la ultima mirada y luego ya se podrá ir a su casa- Trate de decir con un ingles cargado de acento latino

No sé porque pero eso ultimo que le dije pareció gustarle y me dejo pasar como si yo necesitara permiso para pasar a un lugar que yo conocía casi como si fuera mío. Aumente el volumen de mi MP4 y me encamine hacia adentro

Era una habitación pequeña que tenia una única camilla, las paredes estaban pintadas de color verde amarillento y tenia una mesada pegada a tres de las paredes de las mismas, en las cuarta estaba la puerta por donde yo entraba. El paciente estaba sentado en la camilla mirando hacia la mesada, asustado seguramente de todas las cosas que habían allí encima, yo ni siquiera me había molestado en mirar su nombre. Me miro, me dio un vuelco el corazón. No, no podía ser, imposible. Despierta Milena, vamos no es hora de dormir. Estaba segura que me había quedado dormida en la hora del almuerzo. Pero él seguía allí mirándome, como si yo estuviera a punto de desmayarme y no él. Baje la mirada a la cartilla del medico para confirmar en su nombre lo que mis ojos me decían “ Name: Pattinson, Robert.”

Y allí estaba la confirmación que casi hace que mis rodillas se doblaran los colores volvieron al día y a mi cara. Levante mi mirada, él me seguía mirando con sus hermosos ojos verdes. Sus ojos, sus ojos me iba perdiendo en ellos. Su color intenso, sus pestañas largas, sus cejas pobladas, un hilo de sangre caía por el costado de uno de ellos. Sangre, Sangre, OH mi Dios recupérate Milena tienes que hacer que se sienta mejor, que deje de sangrar, vamos apégate a lo que sabes, Milena despierta, respira. Eso respira profundo, que no se de cuenta que lo reconociste, es un paciente mas, solo uno más. Pero no lo era.

Ø      Buenos días yo soy la enfermera Cruz voy a necesitar que se quede quieto y que se relaje voy a controlar el sangrado de su ojo primero y luego voy a hacerles unos puntos en la herida de su pierna. No se preocupe

No me di cuenta que en mi nerviosismo había empezado a hablar en castellano y me sonroje cuando la confusión en su cara me lo reveló. No sabia si iba a ser capaz de hablarle de nuevo me quede callada esperando no se que y entonces su cara se ilumino. Hermoso, él era hermoso.

Ø      No hay problema estoy relajado usted solo haga su trabajo yo ya estoy relajado no duele tanto como parece- me dijo en un castellano raro pero que logré descifrar. Me reí de mi misma y me acerque a la mesada para buscar apositos, vendas y alcohol yodado para su ojo.

Empecé a cantar bajito como siempre hago cuando mis nervios me superan. En mis oídos sonaba una zamba tradicional de argentina, no me importo estaba tratando de relajarme para poder trabajar y música familiar haría el efecto.
Me encaré hacia él y puse a su lado mirando mi bandeja de cirugía. Levante la vista, él estaba tratando de ocultar el dolor y la visión de mis instrumentos no le ayudaban. Bien al menos él no se encontraba en una situación más cómoda que yo. Eso me infundo valor y empecé. Purgue el alcohol yodado, abrí los paquetes de apósitos sin tocarlos por dentro, los empape del líquido y me coloque los guante. Tome un apósito y vacilando un poco lo acerque a su cara.

Ø      Esto no te va a doler- le dije ahora si en ingles ya estaba bien de lo familiar para mí el también estaba nervioso, aunque por motivos muy diferentes a los míos.

Le limpie, la herida encima de su ojo no requería sutura pero sangraba bastante. No hable mas durante todo el procedimiento. Me ahogaba yo sola mientras tarareaba la canción en mis oídos, él me estaba mirando fijamente y eso no hacia mas que empeorar la situación para mí.  Le puse un apósito seco y se lo pegue con cinta adhesiva encima de su ceja, por el refilón de mis ojos podía ver que él me miraba, la tentación de mirarlo con la misma intensidad me invadía pero no podía tenia que ser profesional; el se iría a su casa y yo seguiría trabajando aquí. Me senté en un taburete enfrente de él y termine de rasgar su desgastado Jean a la altura de pierna donde le habían hecho los primeros auxilios los paramédicos.

Ahora era más fácil, mi cabeza estaba gacha, ya no sabia si me estaba mirando y trataba de no pensar en eso, me concentre en la mediodía que sonaba en mis oídos. Tarareaba, mi nuca ardía como si ella tratara de decirme que si estaba mirando lo que hacia, me decía que alzara mi cabeza, que lo mirara. No podía. Cuando termine de limpiarlo tenia la intención de decirle que lo iba anestesiar en la zona para hacer los punto, levante mi cabeza, la cual había ganado como quince quilos, y me congelé. Él si estaba mirando lo que yo le estaba haciendo. Volví mi cabeza hacia abajo culpable yo soñando que él me estaba mirando y en realidad el solo había estado viendo mi trabajo con dolor en sus ojos. Continué el trabajo de todos los días en un paciente mas, victima de un día de lluvia como tantos otros.

Ø      Ok termine- le enuncie orgullosa de mi misma mientras le ponía la venda encima del apósito.

Me aleje de la camilla hacia la mesada a anotar en la cartilla lo que había hecho la hora y todos los datos del procedimiento. “ Sin Inconvenientes” bueno eso era casi verdad. Busque en los cajones calmantes para el dolor para que tomara él, mis manos habían comenzado a temblar, los nervios estaban haciendo mella en mi. Respira, Respira, solo un paciente más.

Ø      Gracias - escuche a mis espaldas, un escalofrió recorrió mi espina
Ø      De nada - le respondí dándome la vuelta con un frasco con la pastilla en una mano – tomate esto te va a ayudar con el dolor cuando venga el medico te va a recetar algo para después.

Termino. Ahora me tenia que ir, pero... no me movía, no me quería ir de esa habitación. Mire la cartilla que tenia en mi mano buscando en ella un motivo para quedarme. Nada. Me tenia que ir.

Ø      Espero que se recupere rápido- mi corazón me latía en mis oídos – Adiós- una roca lo golpeo y lo hizo callar en el momento en que daba mi primer paso fuera de la habitación. No se que esperaba que él saltara de su camilla y me abrazara para decirme gracias, que empezara a conversar para alargar el momento, no se, ciertamente lo que dijo me dejo desconcertada.
Ø      Ha sido un gusto conocerte Milena Cruz- nadie en su lugar dice algo asi, yo lo podía decir.

No me di la vuelta una sonrisa en mi cara me delataría si me daba vuelta. Salí y el pasillo parecía que había mas aire que adentro de la habitación. Respire, como nunca, tan profundo que me dolieron los pulmones.

Ø      Wow!! Exclame en voz alta, el rubio me miro con lascivia por encima de su hombro, yo le devolví la mirada. Todavía no había dejado de sonreír por eso no comprendia por que su mirada me dejo cierto sabor amargo en mi alegría.

Instantáneamente me dirigí al baño. Había que retomar la calma, volver a la tierra, despertar antes de continuar trabajando. Ahora si estaba ansiosa por irme a mi casa a estar tranquila y a pensar lo que había sucedido por pura casualidad. Cuando le cuente a Edith a quien atendí en su turno se va a querer morir.

 Cuando salí del baño estaba tan acelerada que casi me golpee con Cristian. Sabia que é me pediaria salir conmigo esta noche, me habia enterado por Edith que queria que yo le dijiera mi lista de invitados y sus direcciones. Eso realmente era incomodo yo todavia estaba indecisa y el casi ya tenia elegida la iglesia. Él me amaba lo podia ver en sus ojos y yo tenia la certeza que iba a ser un buen esposo pero yo queria más de esta vida yo queria sentir. Pero si lo dejaba estaba segura que me iba a perder la oportunidad de amarlo a él. Sus ojos me miraban curiosos y yo pensé que siempre va a ser asi de incomodo encontrarme con él y tener que esconder mis pensamientos aunque sea solo hasta yo lo pudiera ver de igual manera.

Ø      Si hubiera sabido que un actor provocaba esos colores en tu cara te hubiera dicho que fui uno durante el periodo de la universidad- Claro que todo el mundo sabía que había atendido a Pattinson, mi momento era comentado como chisme barato por todo el personal del hospital. – Ahora dime que hiciste ahí adentro para demorarte tanto le abriste mas el tajo- ¿ Qué estaba diciendo? - O es que no te has dado cuenta la hora que es_

Aturdida mire mi celular había estado una hora y media con el solo para curarle dos heridas que había tardado en curarlas quince minutos en otras circunstancias.

Ø      Si no te diste cuenta estoy cansada comencé la semana con guardia y encima hoy la estoy cubriendo a Edith no esperaras que este con todas las luces es más si tu fueras yo estaría durmiendo en alguna habitación desocupada como seguramente hay muchas haciéndolo.- me enojo que me pidiera explicaciones nunca le di motivos de duda

Ø      No te enojes no queria controlarte solo que vi la recación del personal femenino y temi ...- no dijo mas nada, yo sabia cuan celoso podia llegar a ser, eso me demostraba que me queria o asi yo lo queria creer.
Ø      Temiste que no pudiera controlar como la profesional que soy,- me enoje de verdad ante su suposición, yo era intachable en mi comportamiento, como enfermeray como novia, nunca mire a nadie mas que con ojo clinico, bueno hasta hoy- bueno ya ves mi mundo todavia tiene la cabeza hacia arriba,No empecemos, hoy no- le dije casi rogando no me gustaba pelear, siempre terminaba perdiendo, y siempre todas las culpas era mias.
En sus ojos aun estaba la duda, toda mi emocion estaba impresa en mi cara  y si yo podia sentirlo, seguro que él lo veia.
Ø      No no empecemos- mis discusiones con él eran frecuentes aunque debería decir sus disputas conmigo, yo no discutia con nadie, y si mne tocaba sasumir culpas para evitarlo lo hacia, con la firme promesa en mi mente que en la reconcilianción encontraria mi recompensa.- Vamos a salir esta noche- y ahí estaba lo que yo hqbia estado evitando, mi negativa a su pedido, no podia negarle nada, me dolia ver en su cara mi rechazo, claro que yo lo queria.
Ø      Estoy cansada en serio a sido una semana dura- conteste mientras lo miraba buscando su compasión
Ø      Voy a dejarte el domingo libre asi podemos salir mañana- dijo eso mientras acariciaba mi rostro
Ø      Garcias- dije bajando mi cabeza, esperando que mañana no me sintiera tan desgraciada como hoy.

Tomo mis manos con fuerza y casi con rudeza me acerco a su cuerpo y me abrazó, que buena sacudida si con eso no caía a la tierra nada lo lograría. Esa era mi recompensa en ese caso, y debo decir que mejoró comparándola con las de mi antiguo novio. Continué con mi trabajo, como si lo único que importara es que la aguja del reloj se acercaba a la hora de irme. Cuando por fin estaba en el camerino mirando los restos del contenido estomacal que un niño había devuelto en mi ambo decidí que me iba a dar una ducha antes de irme.

Era raro cuando lo hacia, pero el olor que tenia encima era horrible y no lo aguantaba, siempre prefería ponerme el otro ambo y llegar a mi casa a bañarme con todas las comodidades y demorarme lo que yo quisiera. Me estaba secando para ponerme el ambo limpio cuando me di cuenta que en toda la tarde no había dejado de llover y que seguramente todavía lo estaba haciendo, y un ambo no era precisamente efectivo contra la lluvia. Era bueno que siempre dejara una muda de ropa en mi locker y de esta forma podía dejar el ambo limpio aquí para usarlo el lunes y llevarme sucio, en doble bolsa por supuesto, apestaba.

Parecía que había pasado un año desde la mañana cuándo entre por las mismas puertas corredizas que estaba saliendo ahora. Lo primero que note raro que la salida a la calle estaba llena de gente y la cola de gante esperando el autobús era monumental, maldita Edith que debe estar calientita en los brazos de alguien. Estaba empapada hasta los huesos.

Alguien se acerca por detrás, mi miedo más grande, era grande y rubio. ¡Ho no! el rubio malinterpretó mi sonrisa. Lo primero que se me vino a la mente fue la mirada lasciva que me había dado cuando salí de la habitación donde había tocado un sueño. Se acerco más pero no me miraba. Raro porque se acercaba a mí podía jurarlo, su cara reflejaba que miraba mas allá de donde yo estaba, como buscando a alguien y  no lo encontraba.

Ø      Señorita Cruz- pregunto con vos gruesa
Ø      Sí – miedo creciendo dentro de mí
Ø      Me dijeron que podía encontrarla aquí, el señor Pattinson desea invitarla a una cena de agradecimiento por lo ocurrido esta tarde si  fuera tan amable de acompañarme- no daba crédito a mis oídos no eso no podía ser. Él podría bien estarme poniendo una trampa para llevarme a otro lugar. Ese hombre alto y musculoso me podría agarrar y yo no tendría oportunidad de nada y lo peor de todo que podía alegar que yo había ido a voluntad. Tenia miedo, mi miedo más grande.
Ø      Me parece que no voy a poder acompañarlo dígale al señor Pattinson que si quiere agradecerme puede mandar una nota al hospital que yo la recibiré- logre decir, todo mi cuerpo estaba alerta para salir corriendo si esto era necesario. Por eso no me sorprendió el salto que di hacia atrás cuando él estiro su mano. Ahora el sorprendido era él. Por primera vez vi. Su mano tenia una nota. Recelosamente estire mi mano y tome la nota.


“ Espero que aceptes mi invitación no es mucho pero me trataste mejor que cualquier medico de ese lugar. No es nada formal solo una cena en un café pero es algo.”

Ø      Esta él por aquí- pregunte de repente
Ø      Esta esperando por usted en el café me envió a buscarla al hospital pero no vi cuando salió, la secretaria me dijo que usted tomaba el autobús, el auto esta ahí esperando

Mire hacia la derecha y allí había un auto efectivamente. Esto todavía podía ser una trampa, me dije a mi misma. Una bien elaborada trampa. ¿Que hacer? Cobarde, me decía otra voz en mi cabeza, conocía bien esa voz y siempre decía lo mismo, Cobarde. Quería ir con toda mi alma volverlo a ver pero significaria engañar a Cristian y hacerle daño,mi mente me decia que me subiera al bus pero mi corazón ya estaba dentro de ese auto llegndo hacia ese hombre lo habia echo volver a latir. Y además yo sabia que esa era mi única oportunidad. No iba haber una segunda, ¿Qué hacer?

Ø      Mire si no puede asistir yo se lo comunico al señor Pattinson- esas palabras me dejaron helada. No! Se me iba la oportunidad tenia que decir algo

Ø      Es muy lejos ese café-dije con la duda en mi voz
Ø      Sí,  teníamos que alejarnos del lugar para que puedan comer tranquilos- peor que peor pense y escuche como la gente empezaba a subir al bus, miré hacia el hospoital y luego hacia el auto otra vez. No, no era una inveción de mi mente, no era un sueño como los que volaban por mi cabeza cuando estaba sola, esto era verdad. Era un sueño vuelto realidad, no podia dejarlo ir, simplemente no podia.
Ø      Ok- dije y me sorprendí a misma. Yo dije eso? No lo podía creer pero ya lo había dicho. Seguí al intimidante tipo al auto con mi celular en la mano con el numero 911 marcado y el dedo cerca de la tecla llamar por cualquier cosa.

Cuando me subí al auto me sentí mal, me acorde que estaba empapada y que no vestía exactamente mi mejor ropa, estaba despeinada y que llevaba una bolsa de ropa sucia en mis manos. OH Dios que he hecho.